miércoles, 17 de noviembre de 2010

Cuando el progreso de muchos se convierte en la desgracia de pocos


Imagina que tienes que abandonar tu casa, el lugar donde has crecido, el campo que labraron tus abuelos y también tus padres, que los caminos que recorriste desde niño comenzarán a desaparecer por el paso del agua, así hasta que el pueblo que sentías tuyo quedara bajo el agua, la causa de todo esto progreso para la ciudad.
La comunidad de Dos Arroyos y otras comunidades cercanas del Estado de Guerrero, por mucho tiempo se han visto con el riesgo de desaparecer, sus habitantes han tenido que defender las tierras que les pertenecen, pues la consecuencia de construir la presa “La parota” sería prácticamente la inundación de estos pueblos y por lo tanto sus habitantes tendrían que desalojar sus casas.
Yo creo firmemente en aquella frase histórica pronunciada por Benito Juárez  “El respeto al derecho ajeno es la paz”, si bien, la construcción de la presa garantizaría el abastecimiento de agua potable pata la ciudad de Acapulco , significaría desalojar a muchas personas de sus pueblos natales para después ser reubicados donde el gobierno lo decidiera. Pero ¿Dónde queda el derecho del pueblo a permanecer en sus tierras, y decir no a la realización de dicho proyecto?, en qué momento el progreso  ha sido más importante y se ha atrevido a pasar por encima de los derechos  de personas, que en su mayoría son del sector más vulnerable, de los que menos tienen y a quienes el ojo urbano poco voltea a ver.
Al trasladar esta situación a la comunidad con la que trabajamos y a una situación aun más personal,  puedo entender hasta cierto punto el levantamiento un tanto violento del pueblo, su impotencia al no ser escuchados, la tristeza de dejar lo que con el tiempo y el trabajo se convirtió en tuyo  y la rabia ante la  indiferencia de las autoridades. Porque llega un momento en el que el progreso de muchos se convierte en la desgracia de pocos, ese grupo pequeño y marginado, que sabe su derecho a la tierra y a exigir por ella.

6° Festival de Cine y Video Indígena


Tuvimos la oportunidad de asistir a uno de los días de exposición cinematográfica indígena, al principio no sabía de que tratarían los videos, quizá de sus  expresiones culturales, de sus artesanías, su comida, etc.; pero me ha quedado más que el recorrido por el mundo desconocido de pueblos indígenas, me ha dejado la reflexión.
Primer documental
Pamparios. Wirrákirra de Jalisco. Emilio Téllez.
Un documental muy corto, pero muy significativo, los Pamparios son un pueblo indígena del Estado de Jalisco con una tradición muy arraigada “ceremonia del cambio de varas”  que da inicio en el año nuevo , y se realiza de manera anual para cambiar de gobernador . En la realización de esta festividad realizan un viaje al lugar donde nace el peyote, realizan una pequeña colecta de él, para después regresar a su lugar de origen donde son esperados para ser bendecidos por los que se quedaron. 
Este ritual me pareció difícil de comprender, sus características, el porqué , quizá porque no estoy familiarizada con el contexto en el que se desarrolla la celebración.
Segundo documental
El río sigue corriendo. Nahua de Guerrero. Carlos Pérez Rojas.
Durante 70 minutos, este documental nos relata la difícil situación que la comunidad de Dos Arroyos  ubicada en el estado de Guerrero ha vivido con el proyecto hidroeléctrico “La Parota” , que para su construcción ha  solicitado a sus habitantes desalojen sus hogares para posteriormente ser reubicados. Desde luego la inconformidad no se hizo esperar y el pueblo comenzó a mostrar su indignación y su desacuerdo con el proyecto que los echaría de su casa.